miércoles, 28 de septiembre de 2011

Fragmento (proyecto)

"... el calor se elevó notablemente con la salsa, es más, ascendió hasta niveles imposibles, hizo que el alcohol diera su firme paso adelante y se impusiera en el despropósito de ese domingo. Se levantó del murito y miró hacia el sol, hacia ese sol augusto imperial multiforme que holgazaneaba sus últimos instantes de calor en el Laureles de las cuatro y media de la tarde. Ella lo miró sospechosa, conocedora eterna de sus ritmos desaforados, de su ansia constante de fiesta y el sentido universal de la rumba, lo miró con ojos sustanciosos, lo miró risueña, completa indulgencia, llévame contigo, coge mi cadera y haz que Ismael Rivera fluya con tu caricia por mi cuerpo, dame una vuelta para que me dé el sol y el viento ondee mi pelo en cámara lenta, para que lo sintetice, lo sublime y explote químicamente, vertebralmente, dame ese paso, esa invitación, sácame de esta tienda y llévame a un sitio encerrado, de mucha gente bailando en la oscuridad de las cuatro y media de la tarde de este domingo insaciable y sudemos, sudemos en la mitad de la angustia, sudemos para que los pelitos de mi nuca se me peguen al cuello y cuando me hablés cerquita, porque la música está muy dura, te quedés con el sudor salado de mi nuca en tus labios, te quedés con el sabor salubre de lo que quiero de vos. "

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